La Cueva del Tabaco, México

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Durante la Guerra de Reforma, la confrontación entre liberales y conservadores sumió a México en una fuerte crisis económica. Por lo que el Presidente Benito Juárez decretó la suspensión de pagos a acreedores. Ante esta decisión, Francia le declaró la guerra a México en 1862.

Juárez abandonó la capital junto con una gran caravana para llevar consigo el Gobierno de la República hacia el norte, a salvo de los invasores. En la caravana iban los principales ministros de Juárez así como muchas carretas cargadas de papeles que contenían los archivos de la nación, documentos que conformaban el régimen de democracia y libertad. En el Zócalo de la Ciudad de México, miles de mexicanos fueron a despedir a Juárez, el 31 de Mayo de 1863.

En su paso por Monterrey, en marzo de 1864, Juárez escribió una carta al Emperador Maximiliano con las siguientes líneas:

“Es dado al hombre, señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de los vicios una virtud; pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad, y es el fallo tremendo de la historia. Ella nos juzgará.”

Cuando la caravana llegó a la ranchería de El Gatuño, sus moradores, humildes campesinos, salieron a su encuentro, ofreciéndole casa y alimento. Comprobada la lealtad de esas personas, el Presidente preguntó por alguna persona capaz de llevar a cabo una importante y peligrosa misión. Uno de los interlocutores se retiró, para regresar enseguida con un campesino de mediana edad, Juan de la Cruz Borrego. Juárez le pidió seleccionar a un grupo de hombres de su mayor confianza para depositar bajo su custodia el invaluable archivo.

Decidieron esconder el archivo dentro de un estrecho orificio esculpido por la naturaleza, la Cueva del Tabaco.

Cuando los franceses y sus aliados mexicanos llegaron a El Gatuño, estaban seguros que Juárez había ocultado el tesoro en los alrededores. Fueron apresados los hermanos Pablo y Manuel Arreguín, pero ni la promesa de recompensa ni los tormentos hicieron que confesaran. A Pablo lo acribillaron y a Manuel lo ahorcaron. Cayó enseguida Marino Ortiz, a quien torturaron y mutilaron durante días. Jamás habló y también fue asesinado.

Al triunfo de la República en 1867, Juan de la Cruz Borrego y los sobrevivientes entregaron personalmente al enviado del Gobierno Federal el Archivo de la Nación que Juárez les había confiado.

La Cueva del Tabaco es ahora un Monumento Nacional y puede ser visitado para conocer de cerca ese momento tan crucial de la República Mexicana. Establecido en 1963, el Museo Juarista en Congregación Hidalgo exhibe fotos de los custodios, decretos, copias de planos, testimonios y cartas relacionados al heroico rescate y resguardo del Archivo de la Nación.

Artículo Producido por el Equipo Editorial Explorando México.
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Foto: Torreon.gob.mx